sábado, 11 de octubre de 2014

¿Salvemos a las dos?

Cuando Marta salió del hospital, se dio cuenta que estaba sola. La gente que la había convencido había desaparecido gentilmente, sin dejar mayor rastro que la cuenta sin pagar del hospital...ahora ella había sobrevivido a la muerte "de milagro" como les gustaba decir a los desaparecidos. Había pasado por un proceso inútil, Marco murió apenas nacer como le habían dicho.

A Lucía la sacaron. Apenas le dieron tiempo para coger sus cosas, y las pocas pertenencias que tenía el bebé.

Ellos vinieron protestando al hospital, pidiéndole a ella y a muchas, que no abortaran, "siempre hay una forma", decían, pero debía ser un secreto muy valioso, porque nadie le dijo nunca cuál era la forma. Nadie le dijo nunca qué iba a hacer sola, sin familia, sin trabajo y sin Jorge, su amado Jorge, que apenas se enteró desapareció como el alcalde de Paucarcolla. Nadie le dijo que iba a hacer con un niño condenado a muerte, sin la posibilidad de ser consiente de la maravilla de la vida, sin poder pensar, sentir, hablar ni moverse...

Señor

-"Necesitamos crear una base de datos mundial, que nos permita monitorear a la gente en tiempo real y de manera permanente. Además la alimentación de esta base de datos debe representar un costo cero (si es posible, redituar ganancias). Es la gente la que debe enviar información de manera voluntaria".
- Señor, Mark Zuckerberg es un estudiante universitario con una idea mediocre que podemos utilizar para nuestro beneficio...

A tí político...

No quiero que regales pollos, ni que hagas caravanas interminables con gente humilde que va solo porque le estás dando comida o porque le prometes que pondrás luz en sus caceríos, solo para luego decirles que no hay presupuesto.
Quiero que elabores un plan de gobierno que esté mejor que un trabajo universitario mío, que sea lógico, que no esté lleno de contradicciones y que no contenga cosas que tú y yo sabemos que no serán posibles...Pero claro, a la gente le gusta la verdad cómoda...

Odio, gente desagradable, malas costumbres y la relatividad de llamarlas "malas"

Odio a la gente que escupe, a la gente que te llama con un silbido y a la gente que en vez de llamar al cobrador, toca la ventana del micro con insistencia.

No entiendo que tratan de hacer escupiendo. Mi mente se resiste a creer que su motivo es tan tonto como demostrar que son "machos" o hacerse los malitos. La gente no puede ser tan estúpida, es mi mente la que vacila.

La gente que llama a otros mediante silbidos o "chiflidos" me causa dolores de cabeza. ¿Es mucho trabajo pronunciar un nombre, o llamar la atención con palabras articuladas? ¿no está el idioma hecho para eso? En el colegio Yepeto decía que solo a los animales se les llamaba con silbidos, eso me parece igualmente ridículo, ser animal no significa ser inferior.

Odio a la gente que puede estirar su mano para pagar el pasaje, pero sin embargo esperan como reyes que el cobrador les saque el dinero del bolsillo.

Odio a toda esta gente que piensa que estas a su servicio, y no se pone a pensar que estas realizando un intercambio comercial. NO SE DICE "¡dame tal cosa!" y se tira el dinero sobre el mostrador. Antes de eso SE SALUDA, no se llega a dar órdenes, como si fuera obligación de alguien atenderte. Todo es un intercambio, no le haces un favor a nadie. "Buenos días", "por favor", "gracias" y "hasta luego" no te van a traer mas que consecuencias positivas.

¿Pero quién define que lo que te he dicho arriba está bien? ¿Qué lo hace? ¿Porqué pienso yo qeu la gente debe comportarse así? Por ahora no quiero responderlo, me duele la cabeza solo de pensar que mañana tendré que caminar al lado de toda esta gente.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Los áfidos

En las noches, siento que pequeños insectos caminan por todo mi cuerpo. Se desplazan por mis rodillas, rodean mi cuello y bajan por mi espalda...Si prendo la luz y trato de encontrarlos, desaparecen mágicamente. Es básico, elemental.
A veces pasan horas antes de que pueda conciliar el sueño, antes de que el cansancio se imponga a la paranoia.
A veces me siento como Jerry, los áfidos de apoderan de mi...

La invitación



Hace un tiempo, una ex-vecina nos invitó a mi y a otra amiga del barrio ver una película en casa de unos amigos suyos. Como vivía solo y no tenía nada que hacer, pues me mandé, al fin y al cabo (pensaba yo) no tenía nada que perder, sino todo lo contrario.


Después de tomar un taxi, bajarnos en una avenida poco transitada y caminar a las 8 de la noche por calles sin asfaltar (buscando la dichosa casa, que por cierto ni la que nos invitaba conocía) llegamos a una casa bastante modesta en apariencia, de la cual salio una pareja joven a recibirnos ni bien tocamos la puerta.


Puestos allí y aún con los sentidos alertas y esperando cualquier incidente para salir disparados de la reunión, pasamos a una pequeña sala, en donde nos esperaba otra pareja de jóvenes igual de asustados que nosotros (lo digo por mi amiga que había sido invitada, al igual que yo). Al vernos, la tensión disminuyó, al menos sabíamos que no era un secuestro relámpago (en ese tiempo no conocía a los vendedores de Avon y Fuxion). Y esta fue mi siguiente y vaga preocupación, ya que una vez sentados y tratando de armar conversación con la otra pareja de asustados, desconocidos y desconcertados jóvenes, apareció un tipo, alto, con pelo corto y rizado, y barba de 2 días. El personaje en cuestión no distaba mucho de nuestra edad (tendría alrededor de 22 años) y tenía una actitud fresca y activa (por no decir dominante), lo que inmediatamente me hizo sentir en el grupo de catequesis de la secundaria (y que cerca que estaba).


Mis sospechas no pudieron ser más acertadas. El joven "líder" comenzó realizando algunas dinámicas de conocimiento y compenetración (decir tu nombre, juegos aplaudiendo y cantando, a ver quien queda al final) y para esto ya estaba resignado a recibir un sermón.


Grande fue mi sorpresa cuando el "lider" nos confirmó que sí veríamos una película, y cuando me alistaba para echarle mano a los bocaditos del centro de mesa, nos reveló que la película trataba sobre un metalero "endemoniado" que había abandonado el camino del mal para abrazar la salvación. No quiero profundizar en temas religiosos, ya que mi pasión por la razón y la lógica sesgarían el relato y lo harían menos creíble, pos si alguien llega a leer esto. 










Como te decía, nos iban a mostrar una película en la que un endemoniado satánico alcohólico y drogadicto metalero, dejaba el camino del mal para acogerse al rebaño de la salvación. Lo que yo vi, fue la historia de un joven con un talento fantástico para la música, que se inclinó por el metal y conoció gente talentosa que le ayudo a desarrollarse como músico. El antagonista de la historia era su madre, una mujer salida de los 30's, fanática religiosa y con estereotipos y prejuicios tan arraigados (también la gente que la rodeaba tenía estos problemas, y aún peores), que consideraba el metal (y lo repiten durante toda la película) sinónimo de satanismo y perdición. Ahora, desde mi flácido conocimiento de la cultura metal, debo aclarar que como en la vida (donde hay curas pedófilos, presidentes mujeriegos y gente que cree que los videojuegos o las novelas de ficción son reales), existe de todo y para todos. He conocido muchos "músicos", y no necesariamente metaleros, que se la viven en borracheras romanas o jalando maría todos los fines de semana; como también conozco otros (y a mi parecer estos son los más auténticos) que son las personas mas introvertidas y raras de la tierra, con una visión diferente de la vida, abstemios hasta lo más y de hecho muy talentosos.






Dejaré de divagar y volveré al tema. Decía que el antagonista tenía serías dificultades para entender lo que sucedía en el mundo real, y esto, como es comprensible, afectaba al adolescente protagonista, quién no tenía suficiente con soportar los problemas de la adolescencia, además tenía que soportar a una mujer psicótica (al mejor estilo de Carminha) cuya mente creaba orgías llenas de drogas, sexo y alcohol, y canciones con alabanzas al demonio (ojo, para el personaje todo esto era malo, me reservo mis opiniones). Todos en algún momento de nuestras vidas hemos tenido a nuestra madre detrás, quejándose o regañandonos por algo que no hacemos, que hacemos, o que hacemos mal. Y todos sabemos como termina eso: si eres adolescente y tu madre te dice que no salgas, harás exactamente lo contrario, porque ya estás crecidito y sabes lo que haces no?


Los traumas y el resentimiento hacia la intolerancia crecen y el joven se refugia en la música para expresar todo eso que lleva dentro, haciendo canciones tan satánicas como "Madre", que solo pueden ser engendro de la mente enferma del demonio (déjenme reírme jajaja) y cuya letra transcribiré integra, para no dejar dudas.Saquen sus propias conclusiones:






Ya no puedo verte, ni siquiera puedo respirar 

Es tu voz la que me acosa cuando empiezas a gritar 

Te molestan mis amigos, te molesta mi mirar 

Ironias todo el dia 




A pesar de lo que digas se muy bien lo que pensas 

Quieres dirigir mi vida y la vida de los demas 

No te importa lo que siento cuando tienes que opinar 

Lo mio es una basura 




Madre, ya no aguanto mas 

Madre, no te soporto mas 

Madre, no te importa lo que soy 

No me preguntes de donde vengo, a donde voy 




Ya se, no volveran 

Historias del pasado, nunca mas 

Estas en mi, no lo se 

Historias de mi infancia, nunca mas 




No sabes con quien te estas metiendo si queres pelear 

Estoy a la defensiva tu mirada me hace mal 

Atrapado en mi pieza me doy cuenta una vez mas 

Ironias todo el dia 




Madre, ya no aguanto mas 

Madre, no te soporto mas 

Madre, no te importa lo que soy 

No me preguntes de donde vengo, a donde voy 




Ya se, no volverán 

Historias del pasado, nunca mas 

Estas en mi, no lo se 

Historias de mi infancia, nunca mas 




Madre, ya no aguanto mas 

Madre, no te soporto mas 

Madre, ya no aguanto mas 

Madre, no te soporto mas 




Desde que me fui, todo comprendí, si 

Desde que me fui, todo comprendí 




Si! Si! Si!






La historia continúa, y vemos como el demonio hace su aparición ofreciendo alcohol y drogas a nuestro joven protagonista (de hecho no recuerdo si le ofrece drogas, pero igual lo pongo para efectos dramáticos). Por cierto, yo siempre me he agenciado de alcohol por otros medios, nunca fui a la licorería del demonio (sería un buen nombre), ni pasó ofreciéndomelo por la calle.


Toda esta perdición e influencia satánica (según la película),llevan a la banda del muchacho a abrirse paso en el difícil mundo de la música y ser invitado a participar en cierto festival de música en México, no sin antes ser saboteados por la madre y su grupo de oraciones (esta parte es la que más me hizo renegar), con rezos anti-viajes-de-hijos-músicos-metaleros-a-México, y no recuerdo si con alguna acción concreta, aunque creo recordad que si.


Y aquí, amigo amiga, es que viene el nudo o "la carnesita" como decimos en el criollo Perú: Una vez en México y disfrutando de la lujuria y el desenfreno de hacer música hasta altas horas de la noche, (sarcásmo) Pablo, que así se llama el susodicho, es secuestrado por una banda (de secuestradores, duh) y para resumir, antes de matarlo, ya que nadie se daba la molestia de pagar el rescate, es cuestionado de la siguiente manera: "¿crees en Dios?" . Pablo, (que era "Ateo") en un momento de climax total responde que sí(esto me recuerda a la gente que se acuerda de Dios cuando tiene problemas, o los estudiantes a los que Dios suplanta en los exámenes finales).La respuesta causa un efecto "inesperado" y el secuestrador lo deja libre o algo así.


Luego de esto la película es un climax de "eu visto la luuuuz", y nos muestra como la vida de Pablo cambia mágicamente, lágrimas bla bla bla etc. 







Lo que recuerdo después de esto es vago. Nos hicieron poner de pie, con las luces apagadas empezaron una oración como cualquier otra, que poco a poco fue mutando en gente balbuceante (aparentemente balbucear es un don, por cierto, esto solo afectaba a los ya iniciados) y que se pedía perdón en medio de lágrimas y más balbuceos. Lo gracioso es que supuestamente estaban hablando lenguas...pero para pedirse perdón estas lenguas no sirven jajaja.






Luego de mantenernos más de media hora de pie y con los ojos cerrados (mi sentido de orientación y del equilibrio estaban en el rancho de Michael Jackson) el "lider" comenzó a preguntar a los invitados si querían aceptar al "espíritu". Recuerdo que abrí los ojos casi sin poder contener la risa, solo para ver como el primer incauto era empujado sin piedad hacia el piso(eso hacían cuando aceptabas, supuestamente el espíritu proveía de fuerza sobrenatural al lider)...recuerdo también la cara de desprecio al negarme a recibir el "espíritu".






Al final, la reunión terminó entre las lágrimas de los nuevos iniciados, la confusión del tipo que solo estaba ahí por su novia (su cara de miedo era deliciosamente jocosa) y el lider acusándonos indirectamente de cobardes y pecadores, de la manera más educada e hipócrita por supuesto...